Detrás de cada sabor que triunfa hay una decisión tomada antes de que el mercado la pida.

Las marcas compiten por conectar con consumidores que cambian rápido, y quienes están detrás de cada desarrollo tienen que leer señales, interpretar datos y mezclar intuición con ciencia, porque anticiparse se ha vuelto tan importante como acertar.

Conversamos con Andrea Schwartz, Gerente Comercial Sabores Chile, para entender cómo se construyen esos sabores “ganadores” que logran quedarse en la memoria del mercado.

Hablar con ella es entrar en un proceso creativo que combina método, sensibilidad y mucha observación. Para Andrea, un sabor ganador no se define por su éxito inmediato, sino por su capacidad de proyectarse hacia lo que el consumidor va a querer mañana.


“Para nosotros tener un sabor ganador significa trabajar con anticipación aquellos sabores que el cliente va a pedir en el futuro”, resume.

La innovación, explica Andrea, nunca empieza desde cero ni desde un impulso aislado. Siempre existe un punto de partida claro y formal, que tiene dos aristas: la mirada del líder global o local y el radar permanente de mercado.

Esa combinación —lo que está pasando en el mundo y lo que se mueve en lo local— guía el primer trazado. Pero no basta un buen diagnóstico: se necesita sensibilidad.


“Nuestro trabajo tiene mucho de intuición. No es algo que haga una persona; es la combinación del talento de las áreas Técnica, Marketing y Ventas. Todos estamos muy atentos, detectando qué podría transformarse en una tendencia a futuro”, comenta Andrea.

Y es que uno de los mayores aportes de Cramer es la capacidad de adelantarse: ofrecer propuestas listas cuando el cliente recién está empezando a explorar una nueva idea.

“Cuando llega una solicitud, nosotros ya hemos desarrollado los sabores que requiere un proyecto en particular. El cliente los evalúa y normalmente le encantan porque ya hemos estudiado lo que al consumidor le va a gustar.” 

Ese trabajo anticipado se materializa en colecciones y conceptos que conectan tendencia, consumidor y aplicación.  En resumen, propuestas de sabor que se alinean de manera consistente con las expectativas del consumidor objetivo.

 “Nosotros damos un punto de partida, que el cliente traduce a lo que él quiere, para luego desarrollar en conjunto el producto final.”

Andrea define este proceso con una imagen clara: “un desfile de modas”. Mostrar lo que el cliente no sabía que existía, pero con la rigurosidad y profundidad técnica de una casa de sabor..

En cuanto a tendencias, el hecho de que la casa matriz de Cramer esté en Chile ofrece ventajas únicas, principalmente por la apertura de este mercado al exterior:

“En Chile tienes el mundo a tus pies. En los pasillos de supermercados y tiendas de especialidad puedes encontrar una gran oferta de productos de todo el mundo, gran fuente de inspiración para las categorías en estudio”, nos cuenta Andrea.

Y sobre lo que se viene para el mundo de los sabores, nos adelanta que las señales claras del consumidor actual son claras: el impulso de los productos low/no alcohol, la preferencia por perfiles menos dulces y una convivencia permanente entre nostalgia y novedad.

Pero más allá de tendencias, mercados y aplicaciones, Andrea vuelve siempre a una idea central: la confianza como eje de esta industria.

“El cliente tiene que estar tranquilo de que cuando Cramer le ofrezca un sabor, este será exitoso porque al consumidor le va a encantar”.

 

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