La coctelería de autor surge como una búsqueda de identidad, alejándose de recetas clásicas y explorando sabores con sello personal. En lugar de repetir preparaciones, propone una mirada más consciente y creativa sobre cómo se construye una experiencia sensorial. Cada cóctel se piensa desde la intención: qué contar, qué expresar y cómo guiar al consumidor a través del sabor.

Desde la mixología contemporánea, el foco está en la construcción del perfil. No se trata solo de mezclar ingredientes, sino de trabajar el sabor por capas. Los amargos aportan estructura y profundidad; los botánicos definen carácter; los cítricos maduros equilibran y aportan tensión; las notas ahumadas cierran el recorrido con persistencia y personalidad.

En este escenario conviven clásicos reinterpretados y recetas completamente nuevas. Ambos enfoques comparten una misma base: técnica, selección cuidadosa de ingredientes y una visión clara detrás de cada decisión. Todo cumple una función dentro del perfil final.

Esta manera de entender el sabor ya no se limita solamente a la barra de un determinado bar. Hoy, la lógica de la coctelería de autor está influyendo directamente en el desarrollo de bebidas para la industria, especialmente en el segmento de bebidas alcohólicas. Perfiles más complejos, combinaciones pensadas y experiencias sensoriales más ricas que responden a un consumidor que busca algo más que impacto inmediato.

La coctelería de autor marca un cambio de paradigma: el sabor deja de acompañar y pasa a liderar. Una mirada que abre nuevas oportunidades para desarrollar productos con identidad, profundidad y coherencia sensorial.

En @CramerLatam trabajamos desde ese enfoque, traduciendo la inspiración de la coctelería en sabores complejos, consistentes y alineados con las necesidades de la industria.

 

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