Limón, pomelo, naranja, mandarina, lima… los cítricos son parte de nuestros sabores cotidianos, pero este mundo cítrico es bastante más amplio de lo que podemos imaginar.

En los últimos años, distintos perfiles de origen asiático han comenzado a ganar espacio en gastronomía y desarrollo de productos, impulsados por consumidores más abiertos a descubrir sabores de otras culturas y por una industria que busca nuevas formas de diferenciar sus propuestas. Mintel identifica justamente la exploración de sabores y las influencias globales como fuerzas relevantes para la innovación en alimentos y bebidas.

Dentro de este universo hay cuatro cítricos de origen oriental que llaman especialmente la atención: kumquat, yuzu, mano de Buda y citrón. Cada uno de ellos con un carácter particular.

 

Cuatro formas de entender lo cítrico

Kumquat

Pequeño, intenso y particular. A diferencia de otros cítricos, su cáscara es comestible y forma parte importante de la experiencia, aportando notas aromáticas y un contraste entre dulzor y acidez.

Su perfil permite construir propuestas frutales y cítricas con personalidad, desde bebidas y confitería hasta salsas y otras aplicaciones.

Yuzu

Probablemente el más reconocido de este grupo. Originario de Asia Oriental y muy utilizado en la cocina japonesa, el yuzu combina una acidez marcada con un aroma complejo, fresco y muy característico.

Su perfil se ha convertido en una referencia interesante para bebidas, postres, salsas y productos que buscan incorporar una nota cítrica diferente a las más habituales.

Mano de Buda

Su apariencia ya es suficiente para llamar la atención, pero su interés va mucho más allá de lo visual. La mano de Buda es una variedad de cidra con una cáscara muy aromática y prácticamente sin pulpa ni jugo.

Su perfil destaca por sus notas cítricas y perfumadas, que pueden aportar una dimensión diferente en aplicaciones donde el aroma juega un papel importante.

Citrón

Uno de los cítricos más antiguos dentro de este grupo y antecesor de varias especies cítricas cultivadas actualmente en el mundo. Su perfil es intenso, aromático y menos centrado en la acidez que otros más conocidos.

Puede aportar notas profundas y distintivas, abriendo posibilidades para desarrollar perfiles que se alejan de la típica referencia a limón o naranja.

 

Del ingrediente a la aplicación

Lo interesante de estos cítricos no está únicamente en su origen o en su novedad: para la industria, la oportunidad aparece cuando sus características sensoriales pueden traducirse en perfiles de sabor aplicables a distintas categorías: bebidas, confitería, lácteos, salsas, aliños, snacks, pastelería y otras propuestas.

En Cramer seguimos de cerca estas señales de innovación y desarrollamos perfiles de kumquat, yuzu, mano de Buda y citrón, pensados para llevar el carácter de estos cítricos a distintas aplicaciones. Cada uno aporta una personalidad diferente y nuestro desafío está en capturar aquello que hace reconocible al ingrediente y adaptarlo a la aplicación, el formato y la experiencia que busca construir cada producto.

 

¿Cuál de estos cítricos te gustaría ver en un próximo producto?

 

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